Home

ANNA FLOTATS – Santiago – 26/02/2009

Lo que empezó como “una pequeña colaboración para hacer fotocopias y esas cosas” se convirtió en su segundo trabajo. Virgilio Gantes (A Coruña, 1953) se hizo socio de la APA del colegio de su hija el primer día que la niña pisó la escuela. Dos años después era el presidente. Y hoy está al frente de la Confederación de Asociacións de Nais e Pais de Galicia (Confapa). Lleva sólo dos años en el cargo, pero hace 15 que está en la junta directiva. Acostumbrado a las “promesas de campaña”, las escucha cada vez con más hastío y aprueba a la Xunta bipartita con un seis porque “se ha limitado a hacer lo mínimo”.

A mediados de enero, antes de que arrancara la campaña, la Confapa invitó a los tres partidos a la sede de la asociación para que expusieran sus propuestas educativas. Del PSdeG acudió a la cita la secretaria de organización y cabeza de lista por A Coruña, Mar Barcón. Del Bloque, la número dos por la misma provincia, Ana Pontón. Del PP, nadie. “Ni siquiera se dignaron a responder la carta. Y encima ahora se cargan el debate”, se enfada Gantes.

Aunque las conferencias ya olían a campaña -ambas políticas prometieron las 10.000 plazas de guarderías de cero a tres años que Touriño y Quintana anunciaron hace una semana-, los representantes de las APA salieron contentos de la reunión. De Barcón les gustó escuchar los objetivos de la Lei Galega de Educación, que incluye reivindicaciones históricas de los padres. Por ejemplo, que la gestión de los comedores competa a los centros en vez de a las APA y que la educación de cero a dos años deje de ser asistencial. Pontón, por su parte, propuso que los directores de los colegios vuelvan a ser escogidos por el consejo escolar, una batalla perdida por las APA desde que la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza apartó a los padres de ese proceso.

Las 855 asociaciones que agrupa la Confapa reconocen que en estos tres años ha habido avances, pero cada medida que consideran positiva tiene un inconveniente. Por ejemplo, la apertura de los centros fuera del horario lectivo. “Supone una gran mejora y favorece la conciliación, pero la medida debería estar acompañada de un servicio de transporte escolar, sobre todo en el rural”, explica Gantes. El Observatorio da Convivencia de Galicia, otro de los aciertos que la Confapa atribuye a la consellería de Laura Sánchez Piñón, también tiene un pero. “El diagnóstico sólo se hace en horarios lectivos, de manera que no se estudia el comportamiento de los alumnos en las actividades extraescolares o en el comedor”.

Educación, cuenta Gantes, aprobó el examen por sus programas: el PROA (de refuerzo, orientación y apoyo a los alumnos), el Valora (de potenciación de la educación en valores democráticos) y el FP plus. Pero los padres piden más. Quieren cuidadores en las clases de Infantil de tres a cinco años, más plazas de comedor y que las galescolas no sean una competencia de Vicepresidencia, sino del departamento de Educación. Y, sobre todo, un plan de trabajo coordinado con la consellería. En 2005 propusieron a Piñón encuentros trimestrales. “Pero desde entonces sólo nos reunimos si nosotros lo pedimos”.